jueves, 26 de mayo de 2011

Festival Internacional de Teatro Colonia Tovar 2010

Aunque la lluvia no nos dejo fuera de su agenda, como cada año, salió adelante el Festival Internacional de Teatro de la Colonia Tovar (FEINTE) edición 2010, realizado del 2 al 12 de diciembre, brindándonos lo mejor de las artes escénicas con obras de grupos provenientes de todo el Sur del continente. Este año el FEINTE tomaría parte de los espacios no convencionales sorprendiéndonos con una dinámica muy pocas veces vista en nuestro pueblo. En lo personal, agradezco el hecho de que la plaza Bolívar del municipio Tovar sea tomada en cuenta cada día más como un posible escenario continuo para las expresiones de vanguardia y para el diálogo que tanta falta nos hace rehacer con lo cultural. ¡Felicitaciones a sus organizadores!








Lucciole per Lanterne
Grupo Macloun Fantastici, plaza Bolívar, Colonia Tovar, sábado 11 de diciembre de 2010.

Para mi todo comenzaría con una nariz roja de payaso y un escenario de fondo que era la torre del campanario de la nueva iglesia, esa que deja reposar en uno de sus muros la crucifixión elaborada por el artista Felipe Herrera; unos maderos cruzados con una corona de espinas encima y sin cuerpo divino. En las tres puntas restantes solo vemos unas manos y unos pies clavados como si fuesen partes olvidadas de un traje, restos. Todos ahí en frente sentados en las escaleras y aparece ella, va vestida de rojo con una flor blanca de prendedor y sombrerito, rojo. Lucciole per Lanterne, del grupo Ítalo/Brasileño Macloun Fantastici. Una payasada sutil y sin muecas que sobren, una carcajada muda y el amor, y es que la actriz Luciana Abel Arcuri es para enamorarse de la risa. Desde el inicio te hacia pensar en una de esas viejas comedias Italianas y al mismo tiempo era como estar metido en esa canción de Dizzy Gillespe, Swing to Bop. La utilería constaba solo de un rollo de papel higiénico, una gabardina que sabia bailar muy bien al tango y una maleta naranja de donde saldría un bote para irse a pasear por los canales de Venecia. A mi me dio por sentirme en una de esas aventuras épicas que emprendía Carlitos Chaplin en sus películas cuando iba tras el amor y el amor lo era todo, todo sin una palabra, todo el acto hecho con la belleza del silencio en la voz, ese silencio que deberíamos aprehender para poder entender mejor de que podría tratar, precisamente, el amor. Como siempre, en las primeras filas los niños fueron los mas respetuosos asistentes dando así el ejemplo a los adultos temerosos de la interacción social, aunque no faltara uno que otro adulto que fuese sonsacado por Luciana para hacerlo formar parte de la escena, incluyéndome. Nada mas divertido y emocionante que lo inesperado en la presentación de un payaso, o en este caso, una payasa, y es que al final la bella rubia de nariz roja consigue a su amado entre uno de los espectadores quien se la lleva cargada dejándonos un telón que anuncia, fim. Luego, los sinceros aplausos de quienes desde ya extrañamos la risa y el sombrerito rojo en el suelo recibiendo la bondad de cada quien. Otro buen ejemplo de que si se pueden hacer las cosas bien con muy poco pero con muchas ganas. Obrigado irmãos .

http://www.macloun.com/
http://www.lucianaarcuri.com/
http://www.luaar.nafoto.net/







Caos y Otras Esperanzas
Teatro Altosf. Potrero Perdido, Colonia Tovar, sábado 11 de diciembre de 2010.

A pesar de que la lluvia arremetió instantes después, no todo terminaría ahí en la plaza, quienes habíamos hecho la reservaciones previas, nos quedaríamos para agruparnos y esperar por un transporte que nos llevaría desde la parte baja del centro del pueblo hasta uno de los caseríos a las afueras, El Potrero Perdido, sede del Teatro Altos de Santa Fé (ALTOSF) Semanas antes de que se iniciara el FEINTE, la obra Caos y Otras Esperanzas, ya llevaba varios fines de semanas consecutivos presentándose después de haber sido estrenada en Argentina, naturalmente, formo parte del festival. Ese día seria su cierre. En esta mi segunda visita a la Sala del Hombre (anteriormente visite la obra, Nuestras Horas) he comprendido que el hecho de asistir a una obra en ese lugar Perdido en el Potrero, es volverse uno parte de los personajes, y digo personajes porque estoy hablando de teatro, pero en realidad creo que va mucho mas allá y ya no es que te sientes un personaje, es que en realidad parece que todo esta sucediéndote y no es un montaje. Para mi, la obra comienza desde que íbamos montados todos en una Range Rover naranja que nos llevaba por un camino de tierra a través de un túnel entre la neblina hasta terminar en unos jardines que son para querer perderse en un instante eterno de quietud. Aparte de ser la encargada de la dirección, quien nos recibe familiarmente es la Señora Ana De Petre. Van llegando mas personas de entre la neblina y se va haciendo la comunión, todos comenzando a conocernos sin saber mucho de que trata todo, sin saber mucho que esperar y esa es parte de la fascinación que envuelve el momento, el lugar. Se encienden unas lucecitas y aparece un minibar bajo un arbolito, aparece la taquilla y vamos entrando de uno a uno para vivenciar el caos, nuestro propio caos el cual nos hace atravesar y recordar el Señor Juan Carlos De Petre, reposicionandonos en nuestro lugar dentro de la constante erosión de la vida. Le acompaña su hija, Luz De Petre. Le acompañan un minimalismo absoluto que solo se adorna de las luces bajas de la pequeña sala, haciendo del teatro un anti-teatro sin las harta saturaciones. Tomando como una vía para presentarnos el argumento, se nos muestra la relación o mas bien se nos muestra el momento entre un padre que trata de ordenar sus letras y una hija que intenta despedirse para seguir, para irse a estudiar a Boquina Faso, otro mundo que no es mas que este mismo mundo, desordenado. Así se desarrolla la obra. Desde mi asiento, podía ver como el padre trataba de darle largas al asunto de la ida de su hija enseñándole posibles herramientas para sobrellevar esto, aun sabiendo que el momento de su ida llegaría irremediablemente. Claro que el padre y la hija, para mi, no son mas que un reflejo de una generalidad humana que trata y trata de darle un sentido a esto, un porqué, un orden a sus vidas dentro de una gran ilusión que es esta ficción. La ficción que es nuestra sociedad actual. Aun sabiendo todos, sin más ni menos, que llegara el momento de irnos. Cada día nos esforzamos por darle forma a algo que parece tener por naturaleza una no-forma que no terminamos de aceptar, inventándonos irrealidades que cada vez nos desvían más y más de nuestro propósito primario, perdiéndonos para siempre en el vacío. En la obra, la hija quiere irse porque desea estudiar “Incomunicación Social”, un titulo satírico que refleja el hecho de que, como seres humanos, no hacemos mas que almacenar en nuestras mentes información e información que nos va volviendo unos autómatas del conocimiento, de la sabiduría, desechamos la investigación del misterio, este misterio. Incapaces, de a poco vamos perdiendo el instinto, el vínculo que nos conduce a la posible verdad, a la posible iluminación. Por otro lado, al igual que el padre en la obra, nos ingeniamos posibles herramientas que nos ayuden, siendo una de ellas quizás el silencio. El silencio real. Eso que se nos puede estar tratando de decir desde quien sabe donde, ¿Desde el universo? ¿El destino? ¿Dios? Podría haber otras esperanzas, como la aceptación, por ejemplo. Al inicio de la obra, el padre esta corrigiendo un poemario que ha escrito y le menciona a su hija que la poesía no es pasado ni futuro, sino presente. Quizá la esperanza es este instante en el que estoy escribiendo y usted esta leyendo. Quizá la esperanza sea simplemente el amor y la voluntad para resistir y resistir y resistir; una voluntad como la que tienen los árboles. Al final nos iremos, al final la hija se va, claro. Al caos pertenecemos todos y en el viviremos, las otras esperanzas tendremos que buscarlas cada quien. Recuerdo bien que esa noche al llegar a casa releí un cuento de Carlos Ávila llamado Irse. De ese relato recuerdo las siguientes líneas las cuales asocie mucho con cierto aspecto de las dos obras que vivencié ese día, el amor: “Irnos detrás del llanto, como si las lágrimas se hallaran en otro sitio, y como si se tratara de ir a un lugar al que tenemos que llegar obligatoriamente porque es la única forma de sacar a refrescar el alma. Llorar a mitad de una calle que desconocemos.” “Necesitamos emocionarnos, sentir la voluntad del amor. Reconciliarnos. Juntarnos con lo verdaderamente real. Cualquiera amor es ya un poquito de salud. Cualquier amor es un descanso a la locura.” Un aplauso silencioso, gracias por la catarsis y mis felicitaciones por este 35 aniversario del Teatro Altosf.

http://www.teatroaltosf.com/
http://www.juancarlosdepetre.blogspot.com/






Texto e ilustraciones por Samuel Rangel

sábado, 7 de mayo de 2011

Deliberaciones desde una taza de café


¿Somos nosotros los responsables de todo cuanto nos rodea?

Mucho hemos leído y escuchado acerca del trabajo eléctrico que hay entre las neuronas, la materia de la luz y nuestro entorno cercano. Visto desde la forma mas sencilla, todo parte de nuestras mentes. Todo. Desde la mente damos inicio al más mínimo razonamiento, al estudio de las cosas y a la formación de las ideas. Desde la mente damos inicio a la actividad motora del cuerpo y de ahí al trabajo diario. El ser humano no evoluciono colmillos y garras para su supervivencia, evoluciono la mente, dicen. La estructura social de nuestra época no es más que la creación de un montón de mentes en ebullición. Entre ese montón de mentes están la suya y la mía. Sí, están las de nuestras familias, las de los vecinos, los amigos y la ciudadanía en general, el colectivo. Todos formamos parte del mecanismo, algunos de una manera activa y otros de una manera mucho más pasiva, pero el clima mental esta ahí, como las mareas del mar, yendo y viniendo aparentemente invisibles.

Los pensamientos que generamos los seres humanos desde nuestras mentes y los sentimientos que generan nuestros corazones son descargas eléctricas, nuestro funcionamiento corporal es a base de unas dimensiones eléctricas inimaginables. Una materia momentánea de un tamaño tal que casi solo puede llegar a existir porque la sospechamos y nos la imaginamos recorriéndonos, tal cual como se visten de luces ciertos seres de los fondos marinos. Así como alguna vez pasó con los átomos, los microbios, el ADN y otros, la ciencia del hombre moderno aun no es capaz de tener las sofisticadas herramientas para hacer estas mediciones de un modo más específico. Lo que me lleva a pensar: así como de los instrumentos salen ondas vibracionales que percibimos como música, tal vez de una manera similar, la energía generada por nosotros no se quede dentro de los “aparatos” que son el corazón y el cerebro, quizá esa energía sale y literalmente es capaz de influenciar y modificar el entorno que la rodea, el entorno mas cercano que es nuestro propio cuerpo, el entorno que rodea ese cuerpo, la casa, el vecindario, el pueblo y más; así como ya bien sabemos hace la telequinesis, la telepatía. Quizá las cosas solo comienzan a existir porque las imaginamos y lo que dejamos de imaginar deja de existir. ¿Qué pasaría entonces si nos entregamos a la queja sin propuesta y al pensamiento mal intencionado? Quizá la vanguardia de una verdadera toma de conciencia y el cambio de actitud hacia el buen sentir, sean un primer paso hacia una cotidianidad más responsable y comprometida, una cotidianidad más armoniosa y sincronizada con nuestro medio ambiente inmediato. La salud mental. El anhelado bienestar, la prosperidad, el equilibrio natural. El verdadero próximo plano de la humanidad.

Partiendo desde este suponer, podría llegar a imaginar que existe en nosotros una energía compuesta de partes aun mas pequeñas, coloquialmente seria como decir la mitad de la mitad de la mitad, de esa energía inimaginada podría estar hecha el alma de los humanos. Yéndome mas allá, diría que si esa energía existe, entonces es posible que exista una aun más leve, la que conforma el todo, la inmensidad de una gran marea sensorial. ¿Dios?

Ciertamente escribe el poeta W.B. Yeats, “Nuestras ciudades son fragmentos copiados de nuestro corazón”.

Otra taza de café.







Por Samuel Rangel